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🧩 Básicos sobre el autismo

Diferencias entre autismo y síndrome de Asperger, explicadas

Desde 2013 el DSM-5 unificó el autismo y el síndrome de Asperger en un único diagnóstico. Te explicamos qué cambió, por qué, y qué significa hoy que a alguien "le diagnosticaran Asperger".

Si alguna vez te has preguntado en qué se diferencian el autismo y el síndrome de Asperger, la respuesta corta es: en el sistema diagnóstico actual, ya no se diferencian. Desde 2013, ambos forman parte de una única categoría: el trastorno del espectro autista (TEA).

Cómo era antes: dos diagnósticos distintos

Durante décadas, los manuales diagnósticos (como el DSM-IV) distinguían entre «trastorno autista» y «trastorno de Asperger» como categorías separadas dentro de los trastornos generalizados del desarrollo. La diferencia principal no era la intensidad de las dificultades sociales, sino el desarrollo del lenguaje: para un diagnóstico de Asperger se exigía que no hubiera habido retraso significativo en la adquisición del lenguaje ni del desarrollo cognitivo en la infancia, mientras que el «autismo clásico» sí podía incluir ese retraso.

Qué cambió con el DSM-5

En 2013, la Asociación Americana de Psiquiatría publicó el DSM-5 y eliminó el síndrome de Asperger como diagnóstico independiente, integrándolo junto con el trastorno autista y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado en una única categoría: trastorno del espectro autista. La razón principal fue que la investigación no encontró evidencia sólida y consistente de que Asperger fuera una condición cualitativamente distinta del autismo, sino más bien un punto dentro del mismo espectro, con menor necesidad de apoyo.

En lugar de diagnósticos separados, el DSM-5 introdujo tres niveles de severidad dentro del TEA, según la intensidad del apoyo necesario. Lo que antes se llamaba síndrome de Asperger encajaría, en términos generales, con el actual nivel 1 (necesita apoyo), el nivel de menor necesidad de apoyo dentro del espectro. Puedes leer el detalle completo en nuestro artículo sobre los grados o niveles de autismo.

¿Sigue usándose el término «Asperger»?

Clínicamente ya no se emite como diagnóstico nuevo en la mayoría de sistemas de salud que siguen el DSM-5 (aunque la CIE-10, aún vigente en parte del ámbito sanitario español, todavía lo recoge; la CIE-11 ya sigue el mismo criterio unificado que el DSM-5). Sin embargo, el término sigue muy presente: muchas personas diagnosticadas antes de 2013 mantienen esa identidad y ese término como parte de su historia personal, y una parte importante de la comunidad autista sigue utilizándolo para describirse, especialmente quienes tienen un perfil de bajo apoyo y sin retraso en el lenguaje.

Entonces, ¿hay alguna diferencia real?

La diferencia relevante hoy no es «autismo vs. Asperger», sino el nivel de apoyo que cada persona necesita dentro del espectro, algo que puede variar incluso a lo largo de la vida de una misma persona según el contexto. Dos personas con el mismo nivel de necesidad de apoyo pueden tener perfiles muy distintos: una con más dificultades de lenguaje, otra con más dificultades sensoriales, otra con intereses muy especializados que le permiten un alto rendimiento académico o profesional en su área.

Si te preguntas por qué a ti o a un familiar os diagnosticaron «Asperger» hace años y ahora se habla de «autismo nivel 1», no ha cambiado nada en la persona: ha cambiado el sistema de clasificación que usan los profesionales para nombrar la misma realidad.

Autismo

Contenido revisado y basado en fuentes científicas y clínicas contrastadas. Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una evaluación profesional.