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🧩 Básicos sobre el autismo

El modelo de los cuatro cuadrantes sensoriales de Winnie Dunn: por qué cada persona autista percibe el mundo de forma distinta

El Sensory Profile de Winnie Dunn explica, mejor que la idea de "hiper" o "hiposensibilidad", por qué dos personas autistas pueden vivir el mundo sensorial de forma tan distinta.

Dos personas autistas pueden describir el mundo sensorial de formas casi opuestas: una se tapa los oídos en cualquier sitio ruidoso, y la otra necesita música alta o movimiento constante para sentirse bien. Ninguna de las dos está «más» o «menos» autista que la otra. Desde los años noventa, la terapeuta ocupacional estadounidense Winnie Dunn propuso un modelo que ayuda a entender esta variedad sin reducirla a una sola etiqueta: el modelo de los cuatro cuadrantes sensoriales, hoy la base de instrumentos como el Sensory Profile y, en su versión para adolescentes y adultos, el Adolescent/Adult Sensory Profile (AASP).

Quién es Winnie Dunn y qué es el Sensory Profile

Winnie Dunn es profesora de terapia ocupacional y una de las investigadoras más influyentes en el estudio del procesamiento sensorial. A partir de su trabajo clínico con niños y, más adelante, con adultos, desarrolló un cuestionario —el Sensory Profile, y su versión adolescente/adulta, el AASP— que no mide si alguien «tiene» o «no tiene» un trastorno, sino cómo tiende a procesar y a responder a la información que llega por los sentidos: sonidos, texturas, luces, movimiento, olores. Su modelo se ha convertido en una referencia habitual en terapia ocupacional, también fuera del autismo, porque describe patrones de procesamiento sensorial que existen en toda la población, aunque en el autismo aparezcan con más frecuencia e intensidad.

El marco: umbral neurológico y tipo de respuesta

La idea central del modelo de Dunn combina dos variables independientes:

  • El umbral neurológico: la cantidad de estímulo que una persona necesita para notar que algo sensorial está ocurriendo. Puede ser alto (hace falta mucho estímulo para registrarlo) o bajo (con muy poco estímulo ya se nota, y a menudo se nota con intensidad).
  • El tipo de respuesta: lo que la persona hace una vez que nota el estímulo. Puede ser pasiva (deja que las cosas ocurran, sin intervenir activamente) o activa (hace algo deliberado para controlar la cantidad de estímulo que recibe).

Cruzando estas dos variables aparecen los cuatro cuadrantes que dan nombre al modelo. No son categorías cerradas ni opuestas entre sí: una misma persona puede puntuar alto en más de un cuadrante a la vez, y el patrón puede variar según el sentido implicado —se puede ser muy sensible al sonido y, al mismo tiempo, buscar activamente estímulos táctiles.

Los cuatro cuadrantes, explicados

Estos son los cuatro patrones que describe el modelo, con ejemplos habituales en el autismo:

  • Registro bajo (umbral alto + respuesta pasiva): la persona necesita estímulos más intensos o prolongados para darse cuenta de ellos, y no hace nada especial para buscarlos. Por ejemplo, puede no notar que tiene la ropa manchada, tardar en reaccionar cuando la llaman por su nombre, o no percibir sensaciones internas como el hambre hasta que son muy intensas.
  • Búsqueda sensorial (umbral alto + respuesta activa): también necesita mucho estímulo para notarlo, pero en este caso lo busca de forma activa. Es el patrón de quien necesita moverse, tocar superficies, saltar, girar o buscar sabores y texturas intensas para sentirse regulado.
  • Sensibilidad sensorial (umbral bajo + respuesta pasiva): con muy poco estímulo ya se percibe, y con intensidad, pero la persona no actúa activamente para evitarlo, sino que lo sufre o lo tolera. Por ejemplo, notar cada ruido de fondo de una habitación sin poder «desconectarlo», o percibir el roce de una etiqueta de ropa durante horas.
  • Evitación sensorial (umbral bajo + respuesta activa): el estímulo se percibe con la misma intensidad que en el patrón anterior, pero aquí la persona hace algo deliberado para reducirlo: tapar luces, salir de espacios ruidosos, evitar ciertas texturas de ropa o comida, o planificar con antelación para no encontrarse con demasiado estímulo de golpe.

Por qué dos personas autistas pueden vivir el mismo mundo de forma tan distinta

Este modelo explica, mejor que la idea genérica de «hipersensibilidad» o «hiposensibilidad», por qué el autismo no se traduce en un único perfil sensorial. Una persona puede tener un umbral muy bajo para el sonido (lo detecta todo, con intensidad) y responder de forma activa, evitándolo con auriculares o cambiando de sitio; y al mismo tiempo tener un umbral alto para el movimiento, necesitando balancearse o mover las piernas para sentirse bien. Otra persona puede tener exactamente el patrón contrario. Ninguna combinación es más «auténticamente autista» que otra: el propio modelo de Dunn nació precisamente para dar cuenta de esa variabilidad sin forzarla a entrar en una sola casilla.

Una herramienta útil, no una prueba diagnóstica

Es importante no confundir el Sensory Profile o el AASP con una prueba para diagnosticar autismo. El propio instrumento se diseñó para describir patrones de procesamiento sensorial en la población general, no como herramienta de cribado del espectro autista: las diferencias sensoriales que detecta también aparecen, por ejemplo, en el TDAH o en personas sin ningún diagnóstico neurodivergente. Además, las puntuaciones se comparan con una muestra normativa general, no específicamente autista. Por eso, aunque las respuestas sensoriales inusuales forman parte de los criterios diagnósticos del autismo en el DSM-5-TR, un resultado concreto en este cuestionario no sirve, por sí solo, para confirmar ni para descartar un diagnóstico.

Cómo se usa en la práctica

Donde este modelo sí resulta útil es como mapa para entender las propias necesidades —o las de un hijo o hija— y adaptar el entorno en consecuencia. Terapeutas ocupacionales lo utilizan para diseñar estrategias personalizadas: a una persona con un perfil de evitación sensorial le puede ayudar reducir estímulos en casa o en el puesto de trabajo (luz regulable, auriculares, espacios de descanso), mientras que a una persona con perfil de búsqueda sensorial le puede ayudar todo lo contrario: incorporar movimiento, texturas o sonidos de forma intencionada a lo largo del día. Conocer el propio cuadrante dominante —o la combinación de varios— ayuda a dejar de interpretar las propias reacciones sensoriales como un capricho o una exageración, y a empezar a diseñar el entorno a la medida de cómo realmente se percibe.

En resumen

El modelo de Winnie Dunn no reduce la experiencia sensorial autista a «demasiado sensible» o «poco sensible»: la describe como el cruce entre dos variables —cuánto estímulo hace falta para notar algo, y qué se hace una vez que se nota— que da lugar a cuatro patrones distintos y combinables. Entender en cuál o cuáles de esos cuatro cuadrantes se encaja, propio o de quien se acompaña, es un punto de partida mucho más útil que cualquier etiqueta genérica para saber qué adaptaciones sensoriales merece la pena probar primero.

Autismo

Contenido revisado y basado en fuentes científicas y clínicas contrastadas. Este artículo tiene fines informativos y no sustituye una evaluación profesional.